Soy Eri

Mi nombre es Erica y hace mucho tiempo que cocino, decidí que llegó el día de compartir todo lo que fui aprendiendo, con ustedes. Hace tiempo que tenía ganas pero no me animaba o sencillamente, tenía otras prioridades y lo terminaba postergando.

Y así pasan mis días, teletrabajando y compartiendo mi cocina con mi pequeña Eva que me ayuda, condimenta a gusto, mezcla, tira, salta y canta canciones inventadas alrededor mío todo el tiempo, mientras trato de armar una receta digna para compartir con mi familia y con todos ustedes.

Siempre cociné y siempre me gustó cocinar. Creo que mi primera receta la hice a los 10 años o menos, unos pancakes, nada revolucionario, pero desde muy chica me lancé a hacer cosas y a ver qué pasaba cuando cambiaba algo de las recetas que mi mama me enseñaba. Muchas veces he tirado por completo lo que estaba haciendo, me sigue pasando. Probar cosas diferentes implica tambien aceptar que no siempre quedan bien.

Con el tiempo empecé a encontrar las cosas que más me gustaba cocinar y empecé a invitar amigos a comer a casa y mis amigos se fascinaban con lo que cocinaba. Así empezó. Me animé y arranque armando mi recetario con la intención de que en casa hubiera algunas recetas para cuando quisieran cocinar y yo no estuviese (porque si estoy yo nadie me saca de la cocina) con el tiempo empecé a escribir las recetas a manera de recordatorio para tener a mano siempre mis preferidas, y fundamentalmente, para no olvidarme de los cambios que hago cada vez que cocino. En el proceso estudié gastronomía y si bien siempre tuve una curiosidad especial por el mundo vegano, fue luego de ir a una escuela de cocina cuando me di cuenta de que quería aprender a cocinar de otra manera, más sano, pensando en el origen de los ingredientes más que en el resultado final y, fue ahí cuando supe que lo que más quería era ayudar a las personas a entender que un plato saludable es muchas veces más delicioso que cualquier otro que cocinamos solo porque estamos acostumbrados a hacerlo y jamás nos preguntamos qué pasaría si cambiamos algo.

Aprendí que se podía cocinar sano y horrible si no le ponemos creatividad y también aprendí en el camino que se podían hacer cosas que estaban buenísimas. La clave estaba en conocer las recetas clásicas y jugar haciendo cambios de ingredientes.

La escuela de cocina me sirvió y mucho, aprendí de alguna manera a ver la matrix de ciertas preparaciones. Pero todo giraba en torno a la manteca, crema, grasas, azúcar y harinas refinadas. Cada clase me llevaba lo que había cocinado y enseguida empecé a notar como esa bomba de hidratos y grasa me caía pesada y no me dejaba satisfecha desde otro aspecto. Buscando otro camino encontré que en mi país no existe la carrera de gastronomía vegana o saludable.

Decidí aprender sola y compré compulsivamente libros de todos los cocineros “alternativos”, empecé a buscar blogs y contenido en otros idiomas y de a poco fui armando un repertorio fundamentado en la prueba y error para encontrar cual era la línea gastronómica que más me identificaba.

Como siempre, todo pasa por algo y somos muy sabios. Mi cuerpo empezaba a pedir alternativas más saludables porque comenzaban a sonar alertas que me llevaron a cuidarme en las comidas y, como todo, hasta que no vi con mis propios ojos el cambio que representaba el simple hecho de modificar mi alimentación en el resto de mi cuerpo, no lo termine de creer. Recuerdo ir al médico y que me diga textualmente: “no sé qué estás haciendo, pero seguí haciendo lo mismo” y así fue.

Con el tiempo encontré un lugar donde perfeccionar técnicas de gastronomía vegana, hice todos los cursos que encontré al respecto y también empecé a complementar y a aprender cada día un poquito más de medicina ayurveda. Por fin había unido los puntos dentro de mi historia para entender hacia donde quería ir. Hoy ustedes me están acompañando en este recorrido que se construye todos los días.

Bienvenidos.

Espero que les guste lo que tengo para mostrarles.

XXX

Eri